martes, agosto 12, 2008

Los ojos locos de Don Andrés


Andrés era un oculista viejito y medio loco.
Todos lo respetaban por ser muy buen médico, pero nadie le cuestionaba sus manías tales como rascarse la palma de su mano izquierda con los dientes, coleccionar envolturas de chicles y detenerse cada vez que una hormiga quería cruzar por su camino.
Un día Andrés despertó y vió diferentes cosas con cada uno de sus ojos.
Con el izquierdo observó como el despertador daba las 6:30 y con el derecho notó que la luz ya entraba por la ventana.
Ya en el baño, el izquierdo le ayudaba a abrir la llave del agua mientras, al mismo tiempo, con el derecho se guiaba para colocar la pasta sobre su cepillo.
No quiso darle mucha importancia al asunto.
Y como él no le dio importancia, sus pacientes tampoco.
Lo que sí era un hecho es que con los ojos locos podía hacer más cosas al mismo tiempo.