lunes, octubre 27, 2008

Los pedales de la vida


A mi hermano Edgardo, ciclista empedernido


El martes de la semana pasada vi, en esta misma clase, la película Ladri di biciclette del conocido director italiano Vittorio de Sica. Esta película, además de provocarme varias reflexiones en torno a mis gustos cinematográficos, —he decidido que amo el neorrealismo italiano— generó en mí las ganas de escribir acerca de un simple, pero importante elemento simbólico de la misma: la bicicleta.
La bicicleta, un aparato que parecería intrascendente, cobra importancia a lo largo de la cinematografía, de la literatura y del arte en general, debido a su carácter simbólico. Es, este aparato, un gran recurso narrativo ya que nos puede hablar de muchas características profundamente humanas.
Comenzaré por acercarme a la obra maestra de Sica, y después hablaré de la importancia que tiene la bicicleta en dicho filme. La historia de Ladri di biciclette, es muy sencilla, pero conmovedora. Un hombre pobre, producto de la postguerra, consigue trabajo después de dos años sin tener uno. Su empleo consiste en pegar carteles de teatro en las paredes de Roma. Su bicicleta, es un instrumento indispensable para dicho empleo, y la había empeñado por falta de dinero. Con la ayuda de su esposa, al vender todas las sábanas de la casa, consigue sacar del empeño este aparato tan necesario y comienza a trabajar. Pero el conflicto comienza precisamente en su primer día de trabajo, en el que su bicicleta es robada. Toda la película, trata acerca del esfuerzo que este hombre, y su hijo, hacen para recuperar la bicicleta, y con ello la esperanza de una vida alejada de la miseria.
Es entonces, la bicicleta de Sica, un símbolo del esfuerzo, el trabajo y la oportunidad de salir adelante. Es el medio indispensable para subsistir. Es, no sólo un medio de transporte, sino una posibilidad de desarrollo basado en el propio esfuerzo. Y es que la esencia de la bicicleta es esa. El coraje personal, las ganas de impulsarse, la fuerza de la voluntad, que se ven reflejadas en la distancia recorrida, en la meta que se alcanza.
Viene a mi mente el recuerdo de varias narraciones en las que la bicicleta juega un papel trascendental para diferentes personas. En el que este aparato, nos lleva a conocer verdaderas historias de ahínco y esfuerzo humanos.
Siguiendo con las películas italianas, y aunque éstas no pertenecen propiamente al neorrealismo, pienso en Il Postino de Michael Radford, en Nuovo Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore y en La Vita é Bella de Roberto Benigni. En todas éstas, la bicicleta entra como un elemento simbólico. Es tanta su importancia que aparece el cartel de las tres películas.
En Il Postino —película basada en la novela Ardiente Paciencia de Antonio Skarmeta— Mario Ruopolo, el pescador que se convierte en el cartero de Pablo Neruda, realiza todas sus entregas con la bicicleta. Y viene a mí la imagen de este cartero de figura triste, subiendo por el cerro hacia la casa del famoso poeta.
Y por último, en Cinema Paradiso, Alfredo, el viejito que le infunde el gusto por el cine a Toto, lo lleva a muchos lugares del pueblo en la canasta de su velocípedo.
Otra de mis películas favoritas, en la cual la bicicleta es muy importante, es una obra de Sylvain Chomet, Les Triplettes de Belleville. Película francesa animada en la cual el protagonista se entrena desde niño para participar en el Tour de Francia.
Pienso, también, en un libro que deseo leer desde hace mucho, y que gracias a esta reflexión, no dejaré de hacerlo en poco tiempo. El libro Las alas de mi miedo, de Ulises Losson narra las experiencias del autor, quien después de decidirlo con coraje, decide atravesar el continente africano con su bicicleta.
Todas estas historias—en especial la última—nos hablan del valor, de la fuerza, de la entrega que necesita el ser humano para llevar a cabo sus sueños, para alcanzar sus metas, para llegar a su propia cumbre.

Recuerdo otras bicicletas que he leído. El ciclista de San Cristóbal—también de Skármeta— Hombre Lento, de J.M. Coetze y La Bicicleta Voladora de Lucía Laragione. Este último, un cuento de mi infancia, lo leía en casa de mis abuelitos.
Dejando a un lado la literatura, quisiera contar una experiencia personal. Hace unos meses arreglé una antigua bicicleta de mi mamá, una vieja Magistroni clásica, estilo turista, con salpicaderas, canasta y todo. La dejé como nueva. Después de repintarla de azul y crema y de ponerle algunos accesorios clásicos, como el timbre y el asiento, reviví un antiguo objeto familiar. Esa bici, nos podría contar grandes historias de la familia. Hasta hace poco, cuando mi novia aún vivía cerca de mi casa, yo acostumbraba visitarla en esa bici, y ella salía a la calle al escuchar el melodioso ring, ring de su timbre.
Quisiera seguir escribiendo de la bicicleta. Podría hacerlo. Pero no quiero seguir pedaleando estas teclas sin llegar a ningún lugar.
La bici ha formado parte de mi cultura, de mi historia. Es así como hoy descubro, a partir de la película de Sica, que este maravilloso instrumento me ha acompañado a todos lados.

2 comentarios:

Mitzilu dijo...

uy.. buenísima la película, me acuerdo que cuando la vi, solté la lagrimita Remy en plena clase. Anyway, siempre he tenido mala suerte con las bicis, cuando estaba chiquita mi papá vendió la mía sin avisarme y ahora, quiero una pero está cañón usarla sobre todo si consideramos que soy medio torpe y no hay mucha civilidad vial en esta ciudad jaja

carlosjoseperezsamano dijo...

COMENTARIO DE EDGARDO: Gracias Charly!! Esta bieeen chido... Me gusto un wen!... Te faltó contar taaantas cosas como la que alguna vez fue "TU" bicicleta que se cayó con el temblor en la sala de la casa en 1985...y que luego pintamos con brocha gorda (literal) de blanco y verde en los apancles... O de aquellas bicicletas negras que tu y Tul tuvieron y que usaban en el patio de Belice#104 (no se como pero los 2 le daban duriiisimo)O kmo olvidar tu bicicleta OREO que ganaste a puño limpio haciendo torres de galletas Oreo en una gran final en Wal Mart...Y pues ya ni contarte de mis historias en bici... solo en el mountain he tenido 5 cletas, mas de 8 años y un promedio de 400 kms anuales... Uuuff podríamos escribir un LiBro de bicis y lo que representan.... Como las bicis de los tamaleros, o de los jardineros, o de los albaÑiles... O los carteros... Taaaanta gente que debe su dia a una bicicleta!! Buenos.. Adios carnal...O como digo yo BiKE!Saludos! Edgardo Perez