Celebrar la vida (autofelicidades)

Hay que celebrar la vida. Aceptarla como es, con tanto color, con tanta amargura, con tantas sonrisas, con labios sangrantes.
Hay que amar la vida con todas las preocupaciones que nos doblan la espalda, y con los sueños que levantan nuestros pies.
Aceptarme como soy, con mis trabadencias, y mis ardideces, con mi corazón fresco y dispuesto a los demás. Con mis malos chistes y mi pésima letra. Con mis grandes palabras. Con mi barba y los pelitos de mis brazos, con mis buenos chistes y mi facilidad para hacer amigos. Aceptarme con mis 24 y mi trabajo. Aceptar las etapas, las dichosas etapas. Amar a los malos, y a los que no me entienden. Amar suavemente la naturaleza y la terquedad del hombre. Celebrar los nacimientos, también las muertes, celebrar ese espacio intermedio. Agradecer infinitamente, siempre agradecer. A Dios, a mis papás, a todos, agradecer también cuando no hay que agradecer. Agradecer más infinitamente a Angie, no tanto como a Dios, pero casi casi. A todos ustedes, a los que me leen, a los que me han leído, a los que nunca me leerán. Agradecer a este cuerpo, que Dios me ha dado, y que acepto casi siempre. Agradecer por esta mente, que intento aceptar. Agradecer por el alma, donde quiera que la tenga.
Celebrar, agradecer, aceptar, amar. Siempre, lo que dure esta vida.
Abrazos
